- El nuevo bombonazo cómico con tintes de terror del maestro Jordi Galceran se llama «Turismo rural» y llega hoy al Teatro Príncipe Gran Vía. Una divertida comedia que dirige Sergi Belbel y protagonizan Mamen García, Valeria Ros, Carlos Chamarro, Paco Déniz y Lucas Miramón.
Un matrimonio llega en plena noche a una casa de turismo rural para pasar un fin de semana romántico. Han decidido ser padres, estos días son los adecuados y quieren aprovechar este ambiente bucólico para encargar a la criatura. Sin embargo, los anfitriones no son tan acogedores como era de esperar y los arrastrarán por una espiral de situaciones inesperadas.
Nota del director, Sergi Belbel
Todas las comedias de Jordi Galceran son un retrato ácido e hilarante de un aspecto concreto de nuestra sociedad al que el autor parece pasar factura: el mundo laboral en El método Grönholm, el financiero en El crédito, el político y el amoroso en Burundanga… En Turismo rural el autor da la estocada al mundo de la pareja. Aunque no a una cualquiera; sino a una bien reconocible, que ocupa la parte alta de nuestras ciudades: la “parejita” más bien madura, de un cierto nivel, con negocio propio, y a la que solo le falta, para acabar de ser “completa”, tener descendencia.
Luis y Laura, nuestra entrañable pareja, planean una escapadita a un entorno “idílico”, lejos del “mundanal ruido”, para concebir el bebé tan ansiado. Pero claro, en las obras de Galcerán, nada resulta como se esperaba… Y así, lo que iba a ser un fin de semana romántico se convierte en un auténtico infierno. Los tres amos de la casa, gente de pueblo muy diferente, alejada de los placeres y de los vicios de la ciudad, conectada fuertemente a la naturaleza y a una cierta ritualidad entre religiosa y pagana, los acogen de manera, digamos, peculiar… A partir de aquí, la obra es una caja de sorpresas al más puro estilo galceraniano: nada es lo que parece. O tal vez sí.
En Turismo rural Galcerán da un paso más allá de la comedia y se introduce en el género del terror (o, más específicamente, del folk horror). Eso sí, siempre sin dejar de lado la carcajada y la sonrisa. Y, sin que nos demos cuenta, el autor disecciona, con un bisturí afilado, la “piel” de la pareja para mostrarnos lo que se esconde debajo de las apariencias. Y acaba planteándonos la gran pregunta: ¿real-
mente nos merecemos aquello que deseamos?
