Sergi Belbel: «Jordi Galcerán es un Molière contemporáneo»

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Por Julio Bravo (abc.es/cultura)
  • Se estrena en Madrid ‘Turismo Rural’, la nueva comedia del autor de ‘El método Grönholm’

Sergi Belbel y Jordi Galcerán -o, si se prefiere, Jordi Galcerán y Sergi Belbel (tanto monta…)- forman desde hace muchos años una de las parejas artísticas más sólidas del teatro español. «’El método Grönholm‘, ‘Carnaval’, ‘Palabras encadenadas’, ‘El crédito’, ‘FitzRoy‘, ‘Turismo rural’ –enumera Belbel las obras de Galcerán que ha dirigido-; además, Jordi me hizo la dramaturgia de ‘El veraneo’, de Goldoni, por ejemplo…»

Tras estrenarse en catalán bajo la dirección de Sergi Belbel, ‘Turismo rural‘, escrita por Jordi Galcerán, llega ahora en castellano a Madrid, al Teatro Príncipe Gran Vía, recuperado para la escena tras su etapa como albergue de un programa de televisión; el propio Belbel dirige la función, que interpretan Mamen García, Valeria Ros, Carlos Chamarro, Paco Déniz y Lucas Miramón. «No creo que escriba pensando en que voy a dirigir yo la función -dice el director catalán-, pero sí soy el primero al que enseña el texto. Además, yo juego también en la liga de los autores, y Jordi me hace partícipe de su proceso creativo; me cuenta las ideas que tiene, por dónde va a tirar… Y cuando la ha escrito me la da para, si la quiero dirigir, no buscar más directores. Y claro, para mí es un privilegio. Es un gran amigo y un gran compañero».

«Jordi Galcerán tiene muy claro cómo estructura sus textos: es un autor que funciona por giros. Cuando le aburre una situación, le da un vuelco para volver a encontrar él mismo el interés de nuevo», dice Belbel del dramaturgo, a quien compara con Molière. «Siempre digo que es como un Molière contemporáneo porque es un gran autor moral. Él es comediógrafo, yo no le recuerdo ningún drama, todas son comedias, pero trata cuestiones muy profundas bajo una apariencia más ligera; creo que tiene un sentido de lo moral, y en todos sus giros hay preguntas o temas de fondo: desde la violencia del hombre hacia la mujer, en ‘Palabras encadenadas’, hasta cuánto somos capaces de vendernos para conseguir un puesto de trabajo, en ‘El método Grönholm’»…

Forma y contenido están muy disociados, asegura Belbel, en ‘Turismo rural’, que cuenta la historia de una pareja de ‘pijos’ de ciudad que planea pasar un fin de semana romántico en una casa rural. Los planes, sin embargo, se tuercen enseguida. «En lo formal, presenta el choque entre lo urbano y lo rural, pero subyace una cuestión muy distinta: ¿por qué los padres biológicos merecen ser padres y, en cambio, la sociedad pone tantas trabas a los padres adoptivos? Una de las frases de la obra, para mí, la pronuncia Ana, el personaje que interpreta Mamen García, que dice: ‘Cuando queríamos adoptar nos hicieron test psicológicos, pruebas, preguntas, y nos los hizo una psicóloga que no paraba de martirizarnos y que tenía tres hijos biológicos: ¿A ella qué pruebas le hicieron?’ El tema de la paternidad, de la maternidad, está presente, pero la forma está muy distante, y hace que el público no se dé cuenta y se haga preguntas hasta el final».

La obra recurre, en su puesta en escena, a los códigos del cine de terror. «Es una obra con muchos efectos de terror, con sustos; juega con la iconografía de los ‘slashers’, con sus asesinos, sus casas abandonadas, sus fantasmas, etcétera», sigue Belbel, que asegura que la comedia «está mal considerada. Siempre cito a Aristóteles y la segunda parte de su ‘Poética’, dedicada a la comedia… Pero que se perdió. Umberto Eco le dedicó una novela entera, ‘El nombre de la rosa’, en que unos monjes ponían veneno en las páginas de esa parte de la ‘Poética’, porque si ese libro llegara a publicarse hubiera revolucionado toda la sociedad; era un elogio del sexo, de la comida, de todo lo que trata la comedia…»

Pero las vidas de los personajes de las comedias son a menudo muy dramáticas. «En ‘Turismo rural’, Galcerán presenta a dos pijos muy pijos, pero finalmente casi dan lástima de lo tontos que son», apunta Belbel, que sigue: «Todo el mundo sabe que hacer una comedia exige una técnica muy complicada, y que cuesta más hacer reír que emocionar o provocar la lagrimita… Pones una musiquita sobre la actuación, sobria, del actor, y puedes provocar el llanto del público. En cambio, si quieres hacer reír en un momento determinado, no hay manera porque se ha escapado una sílaba».

Es como el juego de las siete y media que citaba Muñoz Seca en ‘La venganza de Don Mendo’: «Mas ¡ay de ti si te pasas! / ¡Si te pasas es peor». «Exacto -asiente Sergi Belbel-. Es mejor quedarte un poquito corto que pasarte, sí». Encontrar el punto justo es la clave tanto para el director como para los actores. «Es algo que cuesta mucho explicar y entender. Hay actores que llevan dentro ese reloj, ese ‘tempo’. Hay intérpretes que convierten una réplica en un gag que quizás ni siquiera el autor había concebido como tal. Eso se tiene o no se tiene».

El reparto de ‘Turismo rural’ reúne intérpretes de trayectorias muy distintas. «Carlos Chamarro y Mamen García trabajan juntos en la serie ‘La que se avecina’, Valeria Ros se sube al escenario por primera vez, Paco Déniz viene más del teatro público, Lucas Miramón tiene una formación absolutamente de escuela, de teatro realista… Ha sido un trabajo muy bonito».

El propio Sergi Belbel dirigió hace dos años el estreno en catalán de ‘Turismo rural’. «El montaje es, en esencia, el mismo, pero la obra ha cambiado bastante -dice-. Haberla montado ya me ha dado pistas de cómo hacerla. El hecho de contar con actores distintos también la modifica: los personajes de Paco y Valeria eran en Barcelona dos burguesitos catalanes y aquí son dos pijos que llevan ‘speed’ dentro. Y ese cambio creo que le ha sentado mejor a la obra».