Por Patricia Moreno (enplatea.com)
El Teatro Pavón de Madrid, acoge en su cartelera la obra Nunca he estado en Dublín, una comedia escrita por Markos Goikolea y dirigida por Mireia Gabilondo que nos acerca a una familia llena de secretos y mentiras.
La trama de Nunca he estado en Dublín cuenta la llegada de la hija menor, procedente de Londres, al hogar familiar para celebrar la noche de Navidad. Pero no viene sola, viene con su novia irlandesa a la que todos están deseando conocer. Reunidos alrededor de una mesa, los miembros de la familia irán contando sus propias ensoñaciones y penurias. La obra ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la complejidad de las relaciones sociales familiares y hasta dónde estamos dispuestos a aceptar las creencias de los demás.
Markos Goikolea es el autor de esta comedia. Sin duda, una de las más divertidas que hay actualmente en la cartelera madrileña. Un texto plagado de humor que proporciona un buen número de carcajadas pero que también supone una herramienta muy poderosa que refleja, critica y hasta forja nuestra propia existencia. Diálogos hilarantes en los que se juega bastante con el doble sentido de las palabras y expresiones y que transcurre a gran velocidad de principio a fin. Por otro lado, no nos podemos olvidar de la maravillosa dirección de actores que realiza Mireia Gabilondo, sacando el máximo partido a cada uno de los componentes del elenco.
Los cuatro están bastante correctos dando vida a sus respectivos personajes, pero es, sin duda Carolina Rubio el alma de esta comedia y quien provoca las carcajadas más sonoras. Se podría decir que Rubio realiza un espectacular trabajo interpretativo y que tiene una vis cómica extraordinaria de la que he disfrutado enormemente desde el patio de butacas. También hay que alabar su expresión corporal, sus muecas y su naturalidad. Completan el reparto Iñigo Aranburu, Iñigo Azpitarte y Eva Hache. El tirón comercial de la obra es innegable y en gran medida esto se debe a la presencia de la actriz y comediante segoviana; ambas mujeres forman un enérgico combo en el que destaca la la química que hay entre ellas porque es innegable que tienen una enorme complicidad y que están compenetradas a la perfección durante los 90 minutos que tiene de duración.
En este tipo de obras la elección del elenco es fundamental y Yo nunca he estado en Dublín cuenta con cuatro actores que se desenvuelven muy bien en el terreno de la comedia. Aquí radica una de las claves del éxito de la obra. Respecto a la puesta en escena, Mireia Gabilondo se ha rodeado de grandes profesionales con Fernando Bernués como creador de la escenografía. Xabier Lozano se encarga del diseño de iluminación, mientras que Iñigo Azpitarte es el responsable de una música que acompaña en todo momento a la obra. Todos los aspectos técnicos contribuyen de manera positiva a la experiencia de los espectadores y espectadoras y al mensaje del espectáculo.
Nunca he estado en Dublín proporciona risas, alivio del estrés y reflexión a partes iguales.