El actor de origen ponferradino, Miguel Rellán, vuelve al Bergidum vestido de bailaor flamenco para recuperar la picaresca que habla …

- El actor de origen ponferradino, Miguel Rellán, vuelve al Bergidum vestido de bailaor flamenco para recuperar la picaresca que habla de pasado y presente: los daños colaterales de las guerras
De padre berciano, aunque nacido en Tetuán, Miguel Rellán es un incombustible artista que está "empezando", dice, tras cumplir 81 años y "no haber trabajado en mi vida". Porque subirse a escena para él no responde a una nómina, aunque ésta ha salvado los muebles de las esquinas económicas siempre, pero es mucho más. Es lo que le ha construido y empapado de algo que reivindica su último personaje, el que coloca tras el telón en el Teatro Bergidum este 27 y 28 de marzo, el bailaor Juan Martínez: ser buena persona.
Rellán se traslada a 1914 con “El maestro Juan Martínez que estaba allí” , un relato construido entre el periodismo y la novela, de Manuel Chaves Nogales, un hombre al que "no le pudieron pasar más cosas", dice Rellán y que el escritor encontró en Francia para poder relatarlas. Un pícaro de libro, para el autor que le da voz.
Rellán lleva más de 100 películas y, obras de teatro, supera las 60, en una contabilidad volandera. Un currículum que deja claro que "me he dedicado a lo que me gusta y me pagan, lo cual quiere decir que Dios existe", dice con sorna.
-¿Hace cuánto no pasa por el Bergidum?, un escenario que supogo que es especial, porque tiene sus manos en las baldosas de entrada y porque fue pregonero de las fiestas de Ponferrada hace 20 años...
-Ya hace tiempo y ya hay ganas de estar. Mi padre era de ahí y tengo familia. Es mi juventud, mi pequeña patria. Recuerdo que me encantaba subir y bajar el toldo de la tienda de mi tía, Novedades Tina, y que había otro chaval que también quería hacerlo, era Luis del Olmo.
-Llega con una obra entre la comedia y el drama, que cuenta una historia que tal vez sea muy de actualidad, porque habla de tener que salir del país a buscarse la vida, y de los conflictos bélicos en Rusia...
-El teatro habla de la sociedad. En este caso, de la mano de un periodista y escritor que siempre decía que lo querían fusilar por las derechas y por las izquierdas porque era independiente. Contaba lo que pasaba, pero no habla mucho de los gerifaltes que están en un despacho y dicen "hágase la guerra". El otro día veía un documental sobre unos soldados rusos en Ucrania, unos niños que no sabían ni querían ir a la guerra, muertos de miedo y de eso habla Nogales. Él encontró al auténtico Juan Martínez y debió coger más peripecias de otros, porque es poco probable que a un ser humano le pasen tantas cosas. Le pasa de todo. Lo contratan con su mujer Sole para ir a bailar flamenco a Constantinopla. No sabían ni dónde estaba Turquía, porque Sole era analfabeta. Van a Turquía y les pilla la Guerra del 14. Deciden ir a Rusia porque alguien se lo dice y les pilla la Revolución del 17. Cuando hay encuentros con el público puedes sacar conclusiones y una es que Juan Martínez y su mujer no se rinden. El tipo ve siempre la media botella llena. Y el monólogo lo cuenta con humor, porque se siente orgulloso de haber sobrevivido a tanta calamidad. Cuando se habla de picaresca española es un eufemismo de delincuencia. Pero Juan Martínez sí es un pícaro porque su delincuencia llega a buscarse la vida para colarse en un vagón de primera, cuando no le dejan pasar por ser español dice que es italiano...Él reivindica lo de ser buena persona, habla mucho de quiénes lo son. Y habla de los daños colaterales, de quien sufre, sin saber por qué, las consecuencias de la guerra. Esa pobre mujer que ve el cadáver de su hijo ¿entenderá por qué los están bombardeando?. De eso habla.
-Una obra muy minimalista en el que el foco es Rellán, o Juan...el pícaro...
-¿Y también el actor sale de otra manera cuando lo interpreta?
-De alguna manera creo que sí. Una de las facultades que tiene el arte es poder cambiarnos. Yo empecé en esto porque quería cambiar el mundo. Y, en cierto modo, continúo igual. Ya sé que no se puede cambiar el mundo, pero se cambian personas. A mí el arte me ha cambiado para bien. Te construye, si quieres. Nos permite hacer autocrítica, algo que es muy difícil para el ser humano.
-¿Cada vez hay menos espectadores de esos que se atreven a hacer autocrítica, que se dejan empapar por el teatro?
-Yo creo que sí hay menos. Me da la impresión de que hay ciertos aspectos de la cultura que siempre van a ser minoritarios. Hay tres cosas fundamentales que faltan en este país, con mayúsculas: Educación, educación y educación. Ahora los niños de lo que saben es de fútbol. Hay pueblos en los que no tienen teatro pero tienen dos campos de fútbol. Es lo que te enseñan. En este caso, en el que la obra habla de flamenco, cómo se puede aficionar un niño al flamenco. Es más fácil aficionarse al fútbol. Lo que merece la pena cuesta un esfuerzo y un aprendizaje y el ser humano tiende a la ley del mínimo esfuerzo. Y así nos va.
-Ha hecho cine, televisión, teatro ¿con qué se queda?
-El cine y la televisión, que se parecen, son el arte del director. Mi trabajo lo terminan en la moviola. Pero, en el teatro, el que manda soy yo. Hacer cine es muy fácil. Si no tienes formación, se repite mil veces hasta que sale bien o se truca. Pero sal al escenario y convence a los señores que están allí... Aunque claro, el cine y la televisión te llenan la nevera.
-Y ¿cómo se puede enganchar al público?
-Depende de la partitura. El espectador quiere que le cuenten una historia que le enganche y no estar mirando el reloj todo el tiempo. Lo importante es el "paciente" y somos cirujanos. El espectador tiene que emocionarse, hacerse preguntas, tiene que pasar algo. Yo puedo trabajar muy bien, pero el que se tiene que emocionar es el espectador.
-¿Con qué se queda de todo lo hecho?
-Con todo, pero yo aún estoy empezando. Queda mucho por hacer y la mejor representación siempre es la siguiente. Yo siempre intento que salga la mejor, pero no sale, es la siguiente.
-Entonces de jubilarse ni hablamos...
-Los creadores no se jubilan. Los poetas, los pintores, los actores...Te retira la salud o el cansancio, pero si no, yo estoy empezando a la espera de hacer algo bueno.